Antes del choque de trenes que dejó decenas de muertos en Adamuz, la red ferroviaria había reportado múltiples fallas en señalización, catenaria y otros sistemas clave, según registros oficiales de la empresa gestora de infraestructuras.

Las autoridades españolas y especialistas del sector ferroviario volvieron a poner el foco sobre la seguridad tras conocerse que, en los meses anteriores al accidente en el que se vieron involucrados dos trenes de alta velocidad, se habían detectado al menos ocho problemas técnicos en el área donde ocurrió el siniestro.

Los reportes oficiales, difundidos por el gestor de infraestructura Adif, señalan que los avisos incluyeron fallas en los sistemas de señalización y en partes de la vía que son esenciales para el funcionamiento seguro de los trenes, en particular en la línea Adamuz-Villanueva de Córdoba.

El tren Iryo 6189, que circulaba desde Málaga hacia Madrid con alrededor de 317 pasajeros a bordo, descarriló alrededor de las 19:45 h y se desplazó hacia la vía contraria. Esa línea fue ocupada entonces por el tren Alvia 2384, que viajaba desde Madrid hacia Huelva con cerca de un centenar de personas a bordo. El impacto entre ambos convoyes fue frontal, provocando que los dos primeros vagones del Alvia cayeran por un terraplén de varios metros.

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