Investigadores internacionales desarrollaron un sistema biotecnológico capaz de capturar partículas microscópicas de polímeros, ofreciendo una solución real a uno de los mayores problemas ambientales del planeta.
El ámbito de la ciencia y el medio ambiente ha recibido una noticia esperanzadora gracias al trabajo de un equipo multidisciplinario de expertos en química y biología. Se conoció que científicos prueban un innovador método para eliminar microplásticos del agua, utilizando una técnica que emplea imanes biológicos y filtros de origen orgánico con una eficiencia del 99 por ciento. Este descubrimiento es vital para la salud pública, ya que estas partículas microscópicas han sido detectadas incluso en la sangre humana y en los ecosistemas marinos más remotos del globo. El proceso consiste en añadir una sustancia natural que se adhiere a los polímeros para luego poder retirarlos de manera sencilla mediante campos magnéticos de baja intensidad. Las primeras pruebas en plantas de tratamiento de aguas residuales han arrojado resultados sorprendentes, demostrando que la técnica es escalable y de bajo costo operativo para los gobiernos. Los investigadores manifestaron que este avance podría ser implementado a nivel industrial en los próximos dos años, transformando radicalmente la gestión de los recursos hídricos en todo el mundo. El impacto de los microplásticos es uno de los desafíos más urgentes de la ONU para esta década, y este método se presenta como la herramienta definitiva para revertir el daño acumulado por años de uso desmedido de materiales sintéticos. Las empresas dedicadas a la potabilización del agua ya han mostrado interés en adquirir la patente para mejorar sus procesos de filtrado tradicional. Este hito científico representa un paso fundamental hacia un futuro más sustentable y libre de contaminantes invisibles que afectan a toda la cadena alimentaria global.






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