El expresidente sostuvo que desistió de la expropiación para “cuidar la plata del Estado” al descubrir cientos de sociedades vinculadas a la cerealera que complicaban cualquier intervención.

Alberto Fernández explicó por qué no avanzó con la expropiación de Vicentín. Según afirmó, la decisión respondió a la complejidad de la situación financiera y societaria de la empresa.

Fernández aseguró que, tras la intervención inicial, recibió un informe en el que se detectaron “centenares de sociedades fantasmas” alrededor de Vicentin, que configuraban sistemas para exportar e importar soja de forma irregular. Ante ese panorama, evaluó que sería un riesgo pagar a los accionistas por una empresa con estructuras poco claras.

El exmandatario también se quejó de las críticas recibidas en aquel momento por sectores que lo tildaron de “tibio” y defendió su postura como una forma de proteger los recursos del Estado frente a una maniobra que consideró riesgosa.

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