Durante una transmisión en directo por redes sociales, un grupo de reclusos olvidó apagar la cámara y registró el momento exacto en que realizaban llamadas extorsivas.
El uso de dispositivos móviles dentro de los establecimientos penitenciarios volvió a quedar en el ojo de la tormenta tras un episodio insólito y revelador. Se difundió un video donde un grupo de presos hacia un vivo y mostro por error como extorsionan desde la carcel, brindando una prueba irrefutable de la actividad delictiva que coordinan detrás de las rejas. En las imágenes se observa cómo los internos se alternan para realizar llamados a víctimas desprevenidas, utilizando libretos y técnicas de intimidación psicológica para exigir transferencias de dinero. El descuido ocurrió cuando uno de los participantes creyó haber finalizado la transmisión en Instagram, pero el dispositivo continuó grabando y transmitiendo en tiempo real hacia sus seguidores externos. El material fílmico fue capturado por usuarios que dieron aviso inmediato a las autoridades penitenciarias y judiciales, lo que motivó una requisa de urgencia en los pabellones involucrados. Durante el procedimiento se secuestraron varios teléfonos celulares, tarjetas SIM y anotaciones con datos de posibles víctimas y cuentas bancarias de destino. Los involucrados han sido aislados preventivamente y enfrentarán nuevas causas penales por extorsión agravada y uso de elementos prohibidos. El Servicio Penitenciario inició una investigación interna para determinar cómo ingresaron los dispositivos al penal y si existió connivencia de algún agente de seguridad. Este suceso reaviva el reclamo de la sociedad por la instalación de inhibidores de señal en todas las cárceles del país para frenar las estafas telefónicas. Las víctimas identificadas en el video ya han sido contactadas por la fiscalía para radicar las denuncias correspondientes y aportar pruebas a la causa.






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