Especialistas del INTA recomiendan garantizar agua, sombra y un monitoreo constante del rodeo para reducir el estrés térmico y evitar pérdidas ante temperaturas superiores a los 30 grados.

Las olas de calor se han vuelto una constante durante los veranos en la Argentina, dejando de ser eventos excepcionales.

En este contexto, la ganadería enfrenta el desafío de sostener la productividad sin afectar el bienestar animal, ya que el estrés térmico impacta en distintas categorías de bovinos, reduciendo el consumo de alimento, la ganancia de peso y la eficiencia reproductiva.

Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) señalaron que el acceso al agua se convierte en el recurso más crítico frente a estas condiciones climáticas.

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