El interés de inversores agropecuarios crece en el centro y sudeste provincial, donde la rentabilidad ronda entre el 3% y 4% anual. La mejora de precios y las perspectivas del sector impulsan la demanda de tierras como refugio de valor.
Los campos ubicados en el este y sudeste de la provincia de Córdoba se consolidan como uno de los destinos más buscados por inversores agropecuarios. Según especialistas del sector, estas zonas integran el denominado “triángulo de oro”, caracterizado por su alta productividad, buena infraestructura y cercanía a los principales puertos del país.
El interés por estas tierras se refleja en la evolución de los precios, que ya alcanzan valores cercanos a los US$20.000 por hectárea, con subas de hasta el 10% en el último año. Este crecimiento responde a mejores márgenes agrícolas, expectativas económicas más favorables y una mayor demanda de activos reales de largo plazo por parte de inversores.
En paralelo, la rentabilidad del negocio agrícola se ubica actualmente entre el 3% y el 3,5% anual, con casos que llegan al 4%, lo que vuelve a posicionar al campo como una alternativa competitiva. En este contexto, la combinación de producción agrícola, ganadería y lechería impulsa un escenario favorable que mantiene activo el mercado de tierras rurales en la provincia.





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