Un equipo de investigadores analizó más de 100 cepas provenientes de distintos entornos y detectó microorganismos multirresistentes capaces de tolerar herbicidas, lo que abre interrogantes sobre su impacto ambiental.
La resistencia antimicrobiana es considerada uno de los problemas sanitarios de mayor crecimiento a nivel global y no se vincula únicamente con el uso de antibióticos. Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet señala que las bacterias presentes en suelos agrícolas pueden funcionar como reservorios de genes de resistencia que luego aparecen en patógenos hospitalarios.
En la investigación se analizó el rol del glifosato, uno de los herbicidas más utilizados en el mundo. Los resultados indicaron que, aunque no actúa como un antibiótico, puede generar una presión selectiva sobre las bacterias.
De acuerdo con los investigadores, este efecto favorece la supervivencia de bacterias con mecanismos de defensa que también les otorgan resistencia a antibióticos, creando un entorno donde predominan las más resistentes.





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