Ensayos en distintas zonas del sur arrojaron resultados positivos con variedades adaptadas al frío extremo. La experiencia fue difundida en una entrevista publicada por La Nación.
Un desarrollo de maíz pensado originalmente para climas extremos como los de Siberia comenzó a mostrar resultados positivos en la Patagonia argentina, tras una serie de ensayos realizados en distintas localidades del sur del país. Las pruebas incluyeron regiones de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, donde se evaluó la adaptación del cultivo a condiciones de bajas temperaturas.
En una entrevista publicada por el diario La Nación, uno de los responsables del proyecto destacó el potencial del desarrollo y afirmó: “Tiene que andar”, en referencia a la posibilidad de adaptar estos materiales al sur argentino. Los ensayos permitieron comprobar que las variedades lograron alcanzar madurez en contextos climáticos adversos, incluso en zonas donde el cultivo no era habitual.
Los resultados obtenidos abren la posibilidad de incorporar nuevas alternativas productivas en la región, especialmente para generar grano en origen y reducir la dependencia de otras zonas del país. Según los técnicos, el desarrollo se enfoca en materiales de ciclo corto y alta tolerancia al frío, lo que permitiría ampliar la frontera agrícola hacia áreas hasta ahora poco explotadas.





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