Precipitaciones de intensidad variable sobre las zonas productoras de Buenos Aires y Santa Fe dificultan el avance de las máquinas, afectando la rentabilidad de la campaña.
El campo argentino se encuentra en una etapa decisiva de su ciclo anual, pero los factores meteorológicos han impuesto un ritmo intermitente a las tareas de trilla. Se informó que lluvias desparejas complican la cosecha y reconfiguran el mapa productivo en la region nucleo, provocando anegamientos temporales que impiden el ingreso de la maquinaria pesada a los lotes de soja y maíz. Mientras que en algunas localidades los acumulados fueron mínimos, en otras áreas se registraron excesos hídricos que ablandaron los caminos rurales, dificultando la logística del transporte hacia los puertos. Los ingenieros agrónomos recomiendan realizar un monitoreo estricto de la humedad del grano para evitar la pérdida de calidad comercial por la demora en la recolección. Esta situación obliga a los productores a reprogramar sus ventanas de trabajo, buscando aprovechar los periodos de sol intenso para avanzar en los cuadros que ya están listos para la cosecha. La variabilidad en los rindes proyectados genera incertidumbre económica en un momento donde la estabilidad de precios es fundamental para el sector. El informe técnico destaca que la humedad del suelo es beneficiosa para la próxima siembra de cultivos de invierno, pero perjudicial para el cierre de la presente campaña gruesa. Se espera que un frente de aire seco permita regularizar la actividad durante la próxima semana en los departamentos más afectados de la zona central. La resiliencia de los colonos se pone a prueba una vez más ante los caprichos del clima que alteran las proyecciones iniciales de recolección masiva.





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