Los precios internacionales de las oleaginosas mostraron variaciones dispares, influenciados por las proyecciones climáticas en Estados Unidos y la demanda china.

La actividad en las principales pizarras comerciales mostró un escenario de cautela para los productores y exportadores nacionales durante las últimas jornadas. Se reportó que la soja y los cereales tuvieron un comportamiento mixto en el inicio de la semana, con leves bajas para el trigo y una tendencia estable pero oscilante para la oleaginosa principal. Los analistas del sector indican que la falta de definiciones sobre el volumen final de la cosecha local también aporta presión a los valores ofrecidos en el mercado disponible. En el ámbito local, la comercialización se mantiene en niveles moderados mientras se aguarda una mayor claridad sobre las políticas de exportación y el tipo de cambio aplicado al sector. El clima sigue siendo el factor determinante, con lluvias recientes que han demorado las tareas de recolección en algunos núcleos productivos de Buenos Aires y Santa Fe. Las cotizaciones en Chicago han actuado como referencia, aunque el desacople con los precios internos persiste debido a las retenciones y los costos logísticos. Los productores de maíz, por su parte, observan con atención la evolución de la plaga de la chicharrita, que ha afectado los rindes proyectados en el centro del país. Se recomienda a los actores del campo realizar coberturas de precios para mitigar los efectos de la volatilidad esperada para los próximos meses. Las cámaras arbitrales destacan que la calidad del grano cosechado hasta el momento es satisfactoria a pesar de los desafíos climáticos atravesados. La semana continuará con el foco puesto en los informes de oferta y demanda global que podrían redefinir las tendencias de precios a corto plazo.

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