En Santa Fe se llevó a cabo una jornada dedicada a evaluar buenas prácticas en aplicaciones agrícolas, donde técnicos y productores pudieron presenciar demostraciones con distintas tecnologías: drones, aviones y equipos terrestres. Los resultados de estas pruebas sorprendieron al sector al validar conceptos que desafían creencias fuertemente instaladas en la agricultura.
Lo más destacado del evento fue la comprobación de que las máximas calidades de aplicación se alcanzaban trabajando con volúmenes inferiores a los que tradicionalmente se consideraban necesarios. Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para optimizar los tratamientos químicos sin sacrificar su efectividad.
Los organizadores enfatizaron que los tres conceptos principales confirmados en la jornada representan un quiebre con paradigmas muy arraigados en las aplicaciones agrícolas. Estos hallazgos sugieren que la industria ha estado utilizando mayores cantidades de insumos de lo que realmente es necesario para obtener buenos resultados.
La implicancia de esto es directa: si se logra aplicar menos producto por hectárea manteniendo o mejorando la calidad, se reduce el costo operativo de los tratamientos y, simultáneamente, disminuye la presión sobre el ambiente. Productores y técnicos asistentes pudieron constatar en campo real cómo diferentes metodologías y equipamientos inciden en la eficiencia final.
El evento reunió a distintos actores del sector interesados en modernizar sus prácticas. Las demostraciones prácticas resultaron clave para que los participantes comprendieran que es posible cambiar la forma tradicional de aplicar agroquímicos sin perder efectividad.
Imagen: Gabriel / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo






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