La balanza comercial con Brasil experimentó un giro de 91% en doce meses, impulsado por una caída abrupta en las compras provenientes del país vecino. Las importaciones se contrajeron 24,5% en términos interanuales durante septiembre, mientras que simultáneamente las exportaciones argentinas avanzaron 5,5%.

Este cambio de signo en la relación bilateral refleja transformaciones profundas en la estructura de demanda y en los patrones de adquisición de bienes desde Brasil. La disminución de importaciones resulta particularmente significativa considerando que este país es un proveedor estratégico para múltiples sectores de la economía local.

Las perspectivas para el próximo año resultan alentadoras conforme a los cálculos disponibles. Se estima que el déficit comercial previsto para 2026 sería menos de la mitad del que se registró en 2025, consolidando así una tendencia hacia menores desequilibrios en el intercambio bilateral.

La contracción en las compras externas guarda relación con varios factores interconectados: ajustes en la demanda agregada de la economía argentina, modificaciones en las decisiones de inversión empresaria y posiblemente variaciones en precios relativos que hacen menos atractivas ciertas importaciones.

Por su parte, el crecimiento moderado de las exportaciones hacia Brasil indica que los productores argentinos mantienen presencia en ese mercado, aunque enfrentan condiciones competitivas dinámicas.

Este resultado constituye una mejora observable en las cuentas externas argentinas, sector crítico dado el contexto de restricciones en divisas. Sin embargo, analistas subrayan la importancia de consolidar estas ganancias más allá de fluctuaciones coyunturales, asegurando que los cambios sean sustentables en el mediano plazo.

Imagen: Timis Alexandra / Unsplash – Con informacion de Ámbito

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