Aunque la presencia de la plaga se intensificó en las últimas semanas, los especialistas aseguran que el daño en los rindes totales será acotado por el estado avanzado del cultivo.

La sanidad vegetal en el campo argentino atraviesa un momento de vigilancia máxima debido al comportamiento de un insecto que ha generado gran preocupación este año. Bajo la consigna de alerta por chicharritas, los informes técnicos indicaron que aumenta la presion de la plaga en diversas provincias de la zona núcleo, favorecida por las condiciones climáticas de humedad y temperaturas templadas. Sin embargo, el informe lleva un poco de alivio a los productores al señalar que esta invasión llega tarde para afectar la campana de maiz de forma estructural, dado que la mayor parte de los cuadros ya han completado su etapa de llenado de grano. Los ingenieros agrónomos explican que el daño más grave se produce cuando el insecto ataca a la planta en estadios tempranos, transmitiendo bacterias que impiden el desarrollo normal de la mazorca. A pesar de este panorama favorable para la cosecha actual, se recomienda no bajar la guardia y realizar monitoreos preventivos para evitar que la población de la plaga se mantenga alta de cara al próximo ciclo de siembra. El impacto económico de este vector ha sido uno de los temas centrales en las últimas reuniones de las cámaras empresariales del agro. Las empresas de biotecnología están trabajando en la identificación de híbridos con mayor resistencia genética para ofrecer a los colonos en la campaña 2026/27. La comunicación entre los productores y los asesores técnicos es fundamental para aplicar los tratamientos químicos solo cuando sea estrictamente necesario, preservando el equilibrio ambiental. Se espera que con la llegada de las primeras heladas naturales, la presión biológica disminuya drásticamente en el centro del país. El campo argentino demuestra una vez más su capacidad de adaptación ante las amenazas biológicas que surgen en cada temporada.

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