El servicio meteorológico prevé condiciones de baja humedad para el cierre del mes, lo que favorecerá el ritmo de la cosecha pero preocupa por el estado de los perfiles para el trigo.

El ritmo de las actividades rurales en la Argentina sigue condicionado por los factores climáticos, y el último reporte trimestral arroja datos clave para los productores. Se informó que abril terminara con pocas lluvias en la mayor parte de la region agricola, una previsión que genera sentimientos encontrados entre los colonos de la zona núcleo. Por un lado, la ausencia de precipitaciones permitirá que las cosechadoras avancen a máxima velocidad en los lotes de soja y maíz de segunda que aún restan trillar, evitando pérdidas por humedad. Sin embargo, la falta de agua en el suelo comienza a encender las alarmas de cara a la próxima siembra de cultivos de invierno, especialmente para el trigo que requiere de una buena reserva en el perfil inicial. Los ingenieros agrónomos recomiendan monitorear el estado de las napas para definir las estrategias de fertilización y las densidades de siembra del próximo mes. Se espera que las temperaturas se mantengan dentro de los promedios estacionales, lo que facilitará la logística de transporte hacia los puertos tras semanas de caminos embarrados. La variabilidad climática ha sido el eje central de esta campaña, forzando a los productores a ser sumamente eficientes en la gestión del agua disponible. Las bolsas de cereales mantienen sus proyecciones de rinde, pero advierten que la calidad del grano podría verse afectada si no se acelera el proceso de recolección ahora que el cielo estará despejado. Este periodo de buen tiempo será aprovechado también para realizar tareas de mantenimiento en maquinaria y para el traslado de hacienda en las zonas de cría. Los especialistas sugieren que la llegada del aire seco marcará el inicio definitivo de las tareas de pre-campaña fina en toda la región pampeana.

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